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	<title>Télam - Vicente Battista</title>
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	<description>El punto de vista de Vicente Battista</description>
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		<title>Feria con sabor a ron</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Feb 2012 16:18:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[A fines de mil quinientos el rey español Felipe II, harto de las invasiones que piratas y corsarios realizaban en la lejana isla de Cuba, ordenó que alzaran una fortaleza capaz de amedrentar al más osado. Un siglo y medio más tarde, Carlos III amplió la fortaleza, la convirtió en la más grande de todas [&#8230;] <a class="more-link" href="http://batista.telam.com.ar/2012/02/22/feria-con-sabor-a-ron/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A fines de mil quinientos el rey español Felipe II, harto de las invasiones que piratas y corsarios realizaban en la lejana isla de Cuba, ordenó que alzaran una fortaleza capaz de amedrentar al más osado. Un siglo y medio más tarde, Carlos III amplió la fortaleza, la convirtió en la más grande de todas las que se levantaron en América y le dio su nombre definitivo: San Carlos de la Cabaña. El 3 de enero de 1959 el Che Guevara estableció allí su comandancia; desde hace más de diez años, en la fortaleza se celebra la Feria Internacional del Libro. Una metamorfosis sugestiva: aquello que fuera destacamento militar se ha convertido en un espacio que alberga al arte y la literatura.<span id="more-272"></span></p>
<p>Cada año, la Feria está dedicada a un país. En 2007 fue Argentina la invitada de honor, en este 2012 el encuentro estuvo dedicado a las culturas de los pueblos del Gran Caribe, concebidos como una comunidad diversa y a la vez unida por su historia. En su discurso de inauguración, Zuleica Romay, Presidenta del Instituto Cubano del Libro, recordó que “lo primero que nos unió fue el mar, azul regazo que arropaba a las islas como piedras preciosas desgajadas de un collar”. El propósito de la Feria fue tender puentes por encima de las  barreras del lenguaje, y lo consiguió.</p>
<p>Cuba tiene la buena costumbre de honrar a sus artistas en vida, en esta ocasión los homenajeados fueron Zoila Lapique y Ambrosio Fornet. Valgan las palabras de Zuleyca Romay para presentarlos: “Zoila es una sabia y lúcida mujer que ha logrado iluminar con soprendentes obras zonas pocas conocidas de nuestra historia social y cultural (…) Ambrosio es un agudo observador de la realidad que lo rodea, persistente indagador de las relaciones y circunstancias que sustentan y alimentan la literatura cubana de todas las épocas”. Esto es precisamente lo que diferencia a esta Feria de las del resto del mundo: resulta gratificante que no te abrumen con lista de best-sellers ni te bombardean con Coelhos y códigos Da Vinci. El precio de un libro editado en Cuba no supera los 4 pesos argentinos.</p>
<p>Zoila Lapique y Ambrosio Fornet pronunciaron sus discursos en la noche de apertura. Me interesa detenerme en algunas palabras de Fornet, porque entiendo que dan la medida exacta del modo en que se ve y vive la cultura en la isla.  Fornet se refirió al irrestricto apoyo que el estado brinda al arte y la literatura, y planteó una pregunta: “¿Hasta dónde es posible mantener ese apoyo en tiempos de crisis y cambios?” Dijo que la respuesta estaba en mano de los artistas e intelectuales, y de inmediato señaló el peligro de que “a alguien se le ocurra la idea de aplicar, en nuestro medio, el principio de rentabilidad económica que debe regir en otros campos. Eso conduciría a una pregunta retórica: ¿para qué sirve la cultura literaria y artística? O más concretamente: ¿qué utilidad —es decir, qué grado de rentabilidad— puede esperarse de un concierto de la Sinfónica, de un libro de ensayos, de un museo de artes visuales. Nos preocupa, en fin, que los reajustes socioeconómicos, los guiños del mercado y el curso inexorable del tiempo puedan disolver o reducir al mínimo el proceso de afirmación de la identidad —o si se prefiere, de desconolización cultural— que caracterizó en el pasado nuestras búsquedas”.</p>
<p>La pregunta está formulada. La respuesta corre por cuenta de los artistas e intelectuales cubanos que, como se ve, a la hora de plantear interrogantes prescinden de la retórica. Es una de las características de Fidel Castro. En los días de la Feria mantuvo un encuentro con los intelectuales invitados (hablé de ello en la columna de la semana pasada) y a la hora de referirse al conflcitos Malvinas, dijo: “Es tan descarado lo que han hecho (los ingleses): hasta mandaron un barquito, un destructor, un helicóptero con un Príncipe que es piloto. Están desesperados y así reaccionaron cuando Uruguay vetó la entrada del barco británico con bandera de las Malvinas. No tienen nada que hacer ahí. Irse es lo único que les queda”.</p>
<p>Es casi una paradoja que desde una isla del Caribe lleguen palabras más contundentes y definitivas de las que aquí solemos oír, e incluso leer, de ciertos “intelectuales” argentinos complacientes y comprensivos para con los ingleses y los angustiados kelpers. Esos intelectuales, estoy seguro, jamás se plantearán preguntas como las que planteó Ambrosio Fornet. Ellos se manejan por valores de cambio. No debería sorprendernos si cualquier tarde es estas los encontramos pronunciando alguna conferencia en Oxford o en Cambridge.</p>
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		<title>Y en eso llegó Fidel</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Feb 2012 09:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[A las diez de la mañana estábamos en el lobby del hotel. Quince minutos después llegó un ómnibus con la buena intención de llevarnos al Palacio de las Convenciones. Hicimos un lento recorrido por La Habana, a la búsqueda de otros hoteles y otros invitados. Llegamos al Palacio antes del medio día, nos esperaban con [&#8230;] <a class="more-link" href="http://batista.telam.com.ar/2012/02/13/y-en-eso-llego-fidel/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A las diez de la mañana estábamos en el lobby del hotel. Quince minutos después llegó un ómnibus con la buena intención de llevarnos al Palacio de las Convenciones. Hicimos un lento recorrido por La Habana, a la búsqueda de otros hoteles y otros invitados. Llegamos al Palacio antes del medio día, nos esperaban con un almuerzo. Preparar comida para más de cien personas no es tarea fácil, pero ahí estaban los platos y frente a ellos nosotros, dispuestos a saborearlos. Se puede decir que comimos en silencio. Gesto que no repetimos no bien ingresamos al gran salón. Mientras buscábamos la butaca que nos correspondía, no cesábamos de hablar y así continuamos cuando cada uno de nosotros ocupó su asiento. La batahola era comprensible: el salón albergaba a 69 intelectuales de 21 países del mundo, además de 48 intelectuales cubanos. El motivo de la convocatoria se resumía en un enorme cartel que colgaba de una de las paredes:”Encuentro de Intelectuales por la Paz y la Preservación del Medio Ambiente”.<span id="more-266"></span>Aproximadamente a la una y media del mediodía recordé una vieja canción de Carlos Puebla, porque precisamente a esa hora se abrió una de las puertas laterales del salón y ”en eso llegó Fidel”. Lo acompañaban Abel Prieto, Ministro de Cultura, y Zuleica Romay Guerra, Presidenta del Instituto Cubano del Libro. Ambos se sentaron a la izquierda y a la derecha de quien con justicia está considerado uno de los nombres claves de la historia contemporánea.</p>
<p>Fidel Castro en agosto cumplirá 86 años y aunque desde Miami y otros rincones del planeta lo han matado innumerables veces, sigue más vivo que nunca. Había que verlo y oírlo durante esta jornada que ahora intento contar para comprender qué quiero decir. O tal vez se entienda mejor si digo que, salvo un receso de media hora, suficiente para una merienda, la actividad se prolongó hasta casi las once de la noche: estuvimos con Fidel cerca de nueve horas. Es imposible resumir lo que se dijo y escuchó a lo largo de ese tiempo. Baste con apuntar algunas palabras del Comandante, relacionadas con el tema que nos convocaba:</p>
<p>“La idea de un juicio final está implícita en las doctrinas religiosas más extendidas entre los habitantes del planeta, sin que nadie las califique por ello de pesimistas. Considero, por el contrario, deber elemental de todas las personas serias y cuerdas, que son millones, luchar para posponer y, tal vez, impedir ese dramático y cercano acontecimiento en el mundo actual. Numerosos peligros nos amenazan, pero dos de ellos, la guerra nuclear y el cambio climático, son decisivos y ambos están cada vez más lejos de aproximarse a una solución.”</p>
<p>Estaba planteado el conflicto: dos modos del exterminio, uno podría ser inmediato. El otro, a largo plazo. Para el primero de ellos, Fidel Castro tuvo palabras definitivas: “Ningún país por grande o pequeño que sea tiene derecho a poseer armas nucleares. Las armas de ese tipo, que  guardan adicionalmente en los depósitos, añadidas a la ya desplegadas en virtud de acuerdos, alcanzan cifras que superan los veinte mil proyectiles nucleares. El empleo de apenas un centenar de esas armas sería suficiente para crear un invierno nuclear que provocaría una muerte espantosa en breve tiempo a todos los seres humanos de la Tierra”. Esas, dijo, eran palabras del científico norteamericano y profesor de la Universidad de Rutgers, New Jersey, Alan Robock, y a fin de que no quedasen dudas, agregó que si un loco suicida se arrojase con un avión contra cualquiera de esos depósitos, produciría un desastre inmensamente superior al que produjo Chernobil.</p>
<p>La primera consigna, entonces, sería retrasar hasta lo imposible esa guerra definitiva. Cierta vez le preguntaron a Einstein con qué armas se pelearía en una supuesta tercera guerra mundial. Einstein dijo que lo ignoraba, aunque estaba seguro, agregó, que en la cuarta se pelearía con piedras y palos. Me atrevo a contradecir a Einstein: no creo que se registre una cuarta guerra mundial, no porque los seres humanos hayamos logrado la paz universal sino porque, simplemente, ya no habrá seres humanos: nos habremos aniquilado en la tercera guerra. Hay que tener en cuenta, señaló Fidel Castro, que “cualquiera de los congresistas republicanos presidenciables, o un líder o una lideresa del Tea Party carga más armas nucleares en sus espaldas que ideas de paz en su cabeza”.</p>
<p>Pero aunque retrasemos esa guerra categórica, queda pendiente otro hecho igualmente dramático: el cambio climático. El gobierno de los Estados Unidos de América se opuso a los acuerdos de Kyoto sobre el medio ambiente. “A las autoridades estadounidenses –recordó Fidel Castro- poco parece importarles el aumento de los niveles del mar, o que las enormes capas de hielo que cubren la Antártida y Groenlandia, donde se acumula más del 90%  del agua dulce del mundo, se derritan con ritmo cada vez más creciente.” Y de inmediato dejó sobre el tapete una pregunta concreta: “¿Acaso los que se han dedicado a bombardear países y matar millones de personas durante los últimos 50 años se van preocupar por el destino de los demás pueblos”?</p>
<p>Los artistas e intelectuales que estábamos en ese salón teníamos respuestas para esa pregunta y todas las que surgieron a lo largo de la tarde. Así pudimos oír las propuestas de Adolfo Pérez Esquivel y de Stella Calloni, las de Lisa Hanna, Ministra de Cultura de Jamaica, y las de Neri Francisco Romero, Ministro de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología del Chaco. Por su parte, Ignacio Ramonet y Atilio Borón sugirieron que la información se convirtiera en un arma de combate y Frei Betto, por último, recordó que desde el 20 al 22 de junio se llevaría a cabo en Río de Janeiro la Cumbre de los Pueblos, en donde se seguirían tratando todos y cada uno de los problemas que nos habían reunido en el Palacio de Convenciones de La Habana, en este día en que de pronto llegó Fidel, aunque  en este caso el Comandante no mandó a parar sino a seguir con más fuerza y tesón que nunca en esta lucha para beneficio de la humanidad toda.</p>
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		<title>El huésped obligado</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Feb 2012 15:22:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Entre el 19 de junio de 1842 y el 15 de octubre de 1843, el periódico “Le Courrier Français” publicó “Los Misterios de París”, de Eugene Sue. El folletín, que pretendía dar cuenta de la decadencia en los bajos fondos franceses, se ofreció en diez entregas. El éxito fue inmediato. Cientos de lectores aguardaban la [&#8230;] <a class="more-link" href="http://batista.telam.com.ar/2012/02/06/el-huesped-obligado/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Entre el 19 de junio de 1842 y el 15 de octubre de 1843, el periódico “Le Courrier Français” publicó “Los Misterios de París”, de Eugene Sue. El folletín, que pretendía dar cuenta de la decadencia en los bajos fondos franceses, se ofreció en diez entregas. El éxito fue inmediato. Cientos de lectores aguardaban la salida de un nuevo capítulo, ansiosos por saber de qué modo continuaban las peripecias de ese misterioso Rodolphe, quien con idéntico tesón defendía a las mujeres descarriadas y a los pobres de toda pobreza.  Sue se convirtió en una suerte de vocero de las clases desposeídas. Posteriormente, Marx y Engels señalaron que esos folletines no pasaban de ser un claro ejemplo de perorata reformista, que la auténtica obra revolucionaria había que buscarla en Honoré de Balzac. Hay que recordar que en el prólogo a su serie de novelas que iban a constituir “La Comedia Humana”, Balzac precisó que él escribía “a la luz de dos verdades eternas: el catolicismo y la monarquía”; dos valores que se llevaban a los palos con las propuestas ideológicas de Marx y Engels.</p>
<p><span id="more-263"></span></p>
<p>Toda ficción, dicen, tiene tantas interpretaciones como lectores tenga. Es cierto, pero asimismo es cierto que no todos esos lectores están en condiciones de ejercer el análisis adecuado; esa labor suele reservarse a los críticos. ¿Lo fueron Marx y Engels cuando desplazaron a Sue a favor de Balzac? ¿Lo fue Jacques Lacan, cuando en el exclusivo campo del psicoanálisis, realizó un seminario a partir de la “La carta robada”, en el que, por cierto, no se preocupó por las estructuras puramente literarias de ese cuento de Poe?</p>
<p>Recientemente, Harold Bloom, en su cuestionado libro “El Canon occidental”, propuso a Sigmund Freud exclusivamente como escritor. Dijo Bloom: “Obviamente, estoy hablando aquí de Freud el escritor, y considerando el psicoanálisis como literatura (&#8230;) El verdadero éxito de Freud consiste en haber sido un gran escritor. Como terapia, el psicoanálisis agoniza, y quizá ya esté muerto”.</p>
<p>Por una parte, un psicoanalista recurre al texto de un cuentista con el propósito de establecer una teoría psicoanalítica. Por otra parte, un crítico literario, exonera al psicoanálisis como práctica científica, pero rescata como escritor a quien lo ha fundado. Infinitos son los caminos de la crítica.</p>
<p>Hace unos años me supe ganar la antipatía de un amplio número de críticos cuando durante una mesa redonda se me ocurrió decir que el crítico es de algún modo un animal parásito: se nutre del material del otro. Cualquier obra de arte existe independientemente del crítico, no hay un solo crítico que pueda existir sin una obra de arte; es decir, sin un objeto al que criticar.</p>
<p>Más tarde, leyendo “Lenguaje y Silencio”, de George Steiner, me sentí algo justificado por haber dicho aquel exabrupto. Steiner, uno de los más reputados críticos de este tiempo, señala: “Al mirar atrás. El crítico ve la sombra de un eunuco. ¿Quién sería crítico si pudiera ser escritor? ¿Quién se preocuparía de calar al máximo en Dostoievski si pudiera forjar un centímetro de los Karamazov?” Y más adelante, agrega: “El crítico vive de segunda mano. Escribe acerca de”.</p>
<p>Octavio Paz, en “Corriente Alterna”, asume la defensa de la crítica. Leemos: “La invención de la crítica no es inventar obras sino ponerlas en relación: disponerlas, descubrir su posición dentro del conjunto y de acuerdo con predisposiciones y tendencias de cada una (&#8230;) La crítica tiene una función creadora: inventa una literatura (una perspectiva, un orden) a partir de las obras.”</p>
<p>Inquietante contrapartida: George Steiner, ensayista, reconoce las limitaciones de la crítica; Octavio Paz, poeta, recupera su función creadora. La polémica sigue abierta. Tal vez, como un mínimo aporte, convenga recordar que el primer periódico de Europa que le brindó espacio a los hechos culturales fue el “Journal des Savants”, un diario francés que apareció en París en 1665. No hay noticia de que se haya ocupado de dos autores que habían publicado algunos años antes. La edición definitiva de “El Quijote” apareció en 1617, el “First Folio”, compilado que recoge 36 piezas dramáticas de William Shakespeare, data de 1623. A la hora de hablar de las grandes obras contemporáneas, el crítico del “Journal des Savants”, decidió ignorar a Cervantes y a Shakespeare. Hay que reconocer que pese a ese olvido tan mal no les fue. A la literatura tampoco.</p>
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		<title>Cerrado por vacaciones</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 15:00:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Battista</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Frankenstein” fue concebido en vacaciones. “El moderno Prometeo” (ese fue el otro posible título de la novela) tuvo su origen junto al lago Leman, en Ginebra. Hasta allí habían ido Percy Shelley y Mary Godwin con el único propósito de pasar sus vacaciones en Villa Diodatti, la casona que Lord Byron tenía frente al lago. [&#8230;] <a class="more-link" href="http://batista.telam.com.ar/2012/01/30/vicente-battista/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Frankenstein” fue concebido en vacaciones. “El moderno Prometeo” (ese fue el otro posible título de la novela) tuvo su origen junto al lago Leman, en Ginebra. Hasta allí habían ido Percy Shelley y Mary Godwin con el único propósito de pasar sus vacaciones en Villa Diodatti, la casona que Lord Byron tenía frente al lago. En la Villa los esperaban Lord Byron, su pareja Claire Clairmont y John William Polidori, escritor y médico de Byron. El encuentro se produjo el 14 de mayo de 1816, una fecha especial para Mary Godwin: a partir de ese día decidió ser Mrs. Shelley. Mary Shelley tiempo después recordaría que aquel había sido un verano “húmedo y poco amable en lo que respecta al clima, ya que la lluvia incesante nos obligó a encerrarnos durante días en la casa”. Con el propósito de quitarle tedio al encierro, producto de una lluvia interminable, que se resistía a ser una  cosa que sin duda sucede en el pasado, Lord Byron propuso que sus invitados escribiesen una historia de terror. Mary Shelley tomó la invitación al pie de la letra y algunos días después leyó los borradores de Frankenstein, tal vez sin imaginar que aquella novela, forjada durante un veraneo lluvioso, iba a ser una de las obras más famosas y difundidas de todos los tiempos.</p>
<p><span id="more-256"></span>Otra novela, igualmente trágica e igualmente célebre, también sucede a lo largo de un veraneo, aunque no en Ginebra sino en Venecia. Hasta allí llega Gustav von Aschenbach, un maduro y notorio escritor alemán, que arrastra cierta incomoda frustración y supone que en esa ciudad de canales podrá superarla. No la supera, porque en lugar de escribir dedica la mayor parte de su tiempo en admirar a Tadzio, un adolescente de inquietante belleza que se convertirá en su secreto objeto de deseo. Una epidemia de cólera se apodera de Venecia y obliga al éxodo masivo de sus veraneantes. Gustav von Aschenbach demora su partida con el solo objeto de ver una vez más a Tadzio, muere como consecuencia de esa demora. Ignoro en qué época del año Thomas Mann escribió “La muerte en Venecia”. Pero la historia, decadente y trágica, no puede sino suceder durante ese período  de recreos y ocios que hemos decidido llamar: “vacaciones”.</p>
<p>¿Cuáles son las vacaciones de un escritor? ¿Cómo son? Roland Barthes en “Mitologías” tiene un capítulo llamado precisamente: &#8220;El escritor en vacaciones&#8221;. Ahí leemos: “Lo que parece sorprender y encantar a esta burguesía, ante todo, es su propia amplitud de espíritu para reconocer que también los escritores son individuos que comúnmente se toman vacaciones” y agrega: “La prueba de la maravillosa singularidad del escritor es que durante esas tan comentadas vacaciones, que comparte fraternalmente con obreros y dependientes, no deja de trabajar, o al menos no deja de producir. Falso trabajador, también es un falso vacacionista. Uno escribe sus recuerdos, otro corrige pruebas, el tercero prepara su próximo libro.”</p>
<p>Todo aquel que se precie de ser escritor, no dejará de serlo por andar de vacaciones. Podemos estar en plena montaña, contemplando ese maravilloso atardecer y ahí mismo imaginar una escena esencial para aquel cuento que habíamos suspendido cuando decidimos viajar a la montaña. Porque, concluye Roland Barthes, “contrariamente a los otros trabajadores que cambian de esencia y en la playa no son más que veraneantes, el escritor conserva en todas partes su naturaleza de escritor; al tener vacaciones, muestra el signo de su humanidad; pero el dios permanece, se es escritor como Luis XIV era rey, inclusive en el inodoro.”</p>
<p>No confundir, por favor, escritores de vacaciones con libros para las vacaciones. El primer caso, con la ayuda de Barthes, lo terminamos de explicar. El segundo caso es una propuesta que irremediablemente encontraremos, a comienzos del verano, en casi todos los diarios y en numerosas revistas. Propuesta en la que los escritores no tenemos ni arte ni parte; tal vez porque en esos días estamos de vacaciones.</p>
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		<title>Cuestión de ética</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 15:16:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuenta Plutarco que en el año 62 a.C., el patricio romano Publio Clodio Pulcro deseaba a Pompeya Sila, la esposa de Julio César. Tenaz y enamorado, el joven patricio disfrazado de ejecutante de lira, se escabulló en la casa del Pontifex Maximus con el definitivo propósito de acostarse con Pompeya Sila. No lo consiguió: fue [&#8230;] <a class="more-link" href="http://batista.telam.com.ar/2012/01/23/cuestion-de-etica/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuenta Plutarco que en el año 62 a.C., el patricio romano Publio Clodio Pulcro deseaba a Pompeya Sila, la esposa de Julio César. Tenaz y enamorado, el joven patricio disfrazado de ejecutante de lira, se escabulló en la casa del Pontifex Maximus con el definitivo propósito de acostarse con Pompeya Sila. No lo consiguió: fue apresado antes de hacer sonar la primera cuerda. Lo condenaron por engaño y sacrilegio. A Pompeya Sila no le fue mejor, porque si bien no había sido infiel, cargaba con el hecho de parecerlo. Según Plutarco, Julio César pronunció aquella célebre frase que aún se oye: “No basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo”.</p>
<p><span id="more-253"></span>Frase que debería tener presente el ingeniero Macri en relación a cierta foto que fue publicada por casi todos los medios, exceptuando Clarín y La Nación. La foto muestra al Jefe de Gobierno de la Ciudad junto a su esposa y a otra pareja. Los cuatro están en un sitio nocturno, sonriendo relajados. El tema se torna algo más agrio cuando nos enteramos que ese sitio podría ser un prostíbulo de Cancún y que el señor que comparte sonrisas con el ingeniero Macri es Gabriel Conde, un argentino que a fines del ’90 fue procesado y estuvo prófugo de la justicia por regentear Shampoo, un prostíbulo con fachada de Night Club; luego Conde emigró a México.</p>
<p>Las denuncias de Lorena Martins, las bromas que, a puertas cerradas pero con micrófono abierto, hizo el ingeniero Macri en torno a la red de prostíbulos y el veto a la ley para la creación de una Oficina Contra la Trata de Personas, presentada por una legisladora de su propio partido, no juegan a favor del jefe del gobierno porteño. Sabemos que la palabra “revolución” le da escalofríos, por lo que no lo imaginamos pergeñando una a la manera del Astrólogo de “Los siete locos”. No obstante, hay que reconocer que es fiel a sus viejos amigos. En una reciente conferencia de prensa dijo que su amistad con Conde era de larga data: “hace más de veinte años”, aseguró. No creo que Macri tenga intenciones de imitar a Julio César; en ciertas actitudes éticas, quiero decir.</p>
<p>Si de ética hablamos, hay otro episodio ajeno a la red de trata y a los descalabros del jefe de gobierno porteño que igualmente indigna y deja mal gusto en la boca. Imaginemos que a la guardia de un hospital llega una madre con su hijo, un chico de no más de veinte años herido de bala. El médico dice que no puede atenderlo si antes no se realiza la denuncia en la seccional policial más cercana. Una abogada que andaba por ahí, se ofrece, solícita, a realizar los trámites. La madre del chico, mujer de escasos recursos, le agradece el gesto a la gentil abogada y, algunas horas más tarde, el chico en lugar de ir a la sala de operaciones va directo a la morgue. La escena, que parece copiada de una película de terror, se registró en el hospital Masvernat, de Concordia. No con un chico de veinte años herido de bala, sino con una chica de once años que sufría una herida bastante más brutal: la habían violado. El médico que la atendió advirtió que estaba embarazada. Las leyes 26.061 y 26.485 y el Protocolo de Atención Integral de Personas Víctimas de Violación Sexual, lo autorizaban a interrumpir ese embarazo. Sin embargo, el sabio galeno y una no menos sabia abogada se ocuparon de judicializar el caso. Ignoraron lo que desde su dolor reclamaba la chica —“quiero volver a ser como antes”— y convencieron a la madre de que el parto se podía llevar a cabo. El director del hospital Masvernat y el Ministro de Salud de Entre Ríos lo confirmaron. “La naturaleza es sabia —proclamó el director del hospital—, una vez que tiene su primera menstruación el cuerpo está preparado”. Habría que recordarle a tan agudo pensador que esa chica tiene una mente que es parte de ese cuerpo y recordarle, de paso, que la sabia naturaleza suele provocar terremotos, inundaciones o tsunamis. Si a la chica se le va la vida por culpa de esa gestación no deseada, ¿alguien será juzgado y eventualmente condenado? Sospecho que no. Será, una vez más, una mera cuestión de ética.</p>
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		<title>Escritoras al desnudo</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Jan 2012 16:16:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Si es necesario subir al obelisco para que mi libro se venda, no dudaré un segundo&#8221;, le escribió a su editor un escritor argentino, de cuyo nombre no quiero acordarme. La carta data de principios de los años 80. Han pasado treinta años de aquella propuesta. Supongo que hoy su autor no estará en condiciones [&#8230;] <a class="more-link" href="http://batista.telam.com.ar/2012/01/16/escritoras-al-desnudo/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Si es necesario subir al obelisco para que mi libro se venda, no dudaré un segundo&#8221;, le escribió a su editor un escritor argentino, de cuyo nombre no quiero acordarme. La carta data de principios de los años 80. Han pasado treinta años de aquella propuesta. Supongo que hoy su autor no estará en condiciones físicas de trepar al obelisco, pero su reclamo seguramente sigue en pie: el precio por algunos minutos de fama exige ciertos sacrificios.</p>
<p><span id="more-249"></span></p>
<p>Carol Muskoron, una voluntariosa escritora británica, puede ser un buen ejemplo. En 2001, luego de soportar que a lo largo de doce años sus originales sufrieran el indeclinable rechazo de sus posibles editores, decidió tomar el toro por las astas y, en lugar de trepar al Big Ben, optó por una solución menos riesgosa. Alguna vez había leído que los escritores desnudan su alma. Ella decidió desnudar su cuerpo. Creó un  sitio en internet, <a href="http://www.nakednovelist.com/">www.nakednovelist.com</a>, y ahí se mostró ligera de ropas y con una sonrisa en los labios.</p>
<p>A la buena de Carol la movía un descarnado propósito: mostrarle a sus potenciales lectores de qué modo estaba escribiendo su novela “Una chica de la clase media”. En esas páginas daba a conocer “la historia de Elaine, una muchacha rebelde de 29 años que se había propuesto encontrar la felicidad en donde fuese que ésta estuviera. Por tal razón recorrería pesadas calles de Londres y se codearía con personas de bajos recursos, enfermos de sida y desequilibrados mentales. En este proceso, Elaine comenzaba a entender el verdadero sentido de la vida”. El sitio <a href="http://www.nakednovelist.com/">www.nakednovelist.com</a> se pobló de curiosos, aunque no tanto por leer esa novela, “escrita en lenguaje sencillo”, sino por observar la franca desnudez de su autora.</p>
<p>Carol Muskoron era consciente de eso. En un reportaje que le hiciera la revista “Wired” declaró que “detrás de la frivolidad hay un mensaje. En este proyecto no se trata de exponer solamente mi desnudez, sino de mostrar el proceso de creación literaria en su forma más real”. Para ello se la podía ver en tres secuencias diferentes. En la primera repetía casi la pose de La Maja Desnuda, de Goya; en la segunda se mostraba frente al teclado de la computadora, absorta en la redacción de su novela. En la última daba a conocer los nombres de sus patrocinadores, escritos con grandes letras sobre su cuerpo desnudo. Finalmente, prometía terminar su novela en mayo de 2002, con la certeza de que por entonces habría numerosos editores ansiosos por publicarla.</p>
<p>Esto sucedió hace algo más de diez años. Ignoro si hubo riada de editores detrás de los manuscritos de “Una chica de la clase media”. No sé incluso si la voluntariosa Carol terminó su novela, aunque, por lo que se presume, sí lo hizo con la curiosidad de sus observadores: la página <a href="http://www.nakednovelist.com/">www.nakednovelist.com</a> ya no figura en internet.  No obstante, sembró una semilla que más tarde iba a encontrar alguna que otra empecinada escritora dispuesta a desnudar sus desenfrenos en un texto que, para el caso, llamaremos: novela.</p>
<p>Precisamente, por aquellos años Melissa Panarello, una joven escritora siciliana, daba a conocer, bajo el “misterioso” seudónimo de Melissa P., “Cien cepilladas antes de dormir”, en donde narraba, con lujo de detalles, como hacía el amor (o cosa parecida) con cientos de hombres y algunas mujeres. Melissa no se desnudó en las pantallas de internet, pero aseguró que eso que estaba contando le había pasado, le pasaba a ella, y como tal lo narraba. El éxito fue inmediato: se tradujo a más de treinta idiomas y fue llevada al cine. A ese desenfreno le siguieron dos nuevas novelas, de parecido tenor: “El olor de tu aliento” (2005) y “En nombre de tu amor” (2006). No hay más noticias de la apasionada Melissa. Pero tuvo sus seguidoras por estas tierras. Sé de una joven escritora argentina que también se ha empeñado en contar, detalladamente, las batallas que sostuvo con sus muchos amantes. Aún no ha sido traducida, al menos a tantas lenguas, y tampoco se llevó al cine. Pero no hay por qué perder las esperanzas: la verdad desnuda finalmente triunfa.</p>
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		<title>Plataforma de lanzamiento</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Jan 2012 13:21:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Está propuesta como una consigna que adquirió carácter de normativa: Todo intelectual y artista que se precie debe mantener una actitud crítica para con el gobierno de turno. En definitiva, todo artista es un rebelde. Por consiguiente, tiene vedado su apoyo hacia cualquier medida oficial.  Si hiciéramos un ligero repaso de nuestra historia inmediata, advertiríamos [&#8230;] <a class="more-link" href="http://batista.telam.com.ar/2012/01/09/plataforma-de-lanzamiento/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Está propuesta como una consigna que adquirió carácter de normativa: Todo intelectual y artista que se precie debe mantener una actitud crítica para con el gobierno de turno. En definitiva, todo artista es un rebelde. Por consiguiente, tiene vedado su apoyo hacia cualquier medida oficial.</p>
<p><span id="more-238"></span> Si hiciéramos un ligero repaso de nuestra historia inmediata, advertiríamos que esa consigna alguna vez tuvo su razón de ser. A partir de 1955 soportamos regímenes militares y gobiernos civiles tutelados por el Plan Conintes y estados de sitio. En 1976 comenzó el horror de la última dictadura cívico-militar. En 1983 nos esperanzamos con Alfonsín y el Juicio a las Juntas. En 1987 con las leyes de obediencia debida y punto final perdimos toda esperanza. En 1989 Menem inició el desguace del país y en 1990 firmó los indultos a los genocidas. En 1999 hubo que soportar el atolondramiento de De la Rúa. Luego fuimos testigos de los hechos trágicos de 2001 y en 2002 de la bancarrota total.  Honestamente, no había modo de mostrar el mínimo apoyo a cualquiera de esos gobiernos.</p>
<p>En 2003 se produjo un cambio impensado. Luego de años de mentiras y desasosiegos, un presidente con un mínimo porcentaje de votos ponía en movimiento muchas propuestas que creíamos definitivamente perdidas. Esa nueva administración no planteaba la toma del poder por el proletariado, pero comenzaba a ser lo suficientemente incómoda para los diferentes grupos hegemónicos que desde las sombras gobernaban el país. En 2008 apareció una Mesa de Enlace dispuesta a desencadenar un lockout agropecuario. Los dueños de la tierra festejaron la traición de Cobos mientras que Grondona y Biolcati, con sonrisas irónicas, fantasearon con la inevitable renuncia de la presidenta e imaginaron la inmediata asunción de Cobos. Como consecuencia de esa suerte de golpe de estado encubierto, surgió “Carta Abierta”, un foro artístico e intelectual de carácter asambleísta y apoyo crítico al gobierno.<br />
El 12 de julio de 2009 La Nación anunció el nacimiento de “Aurora de Una Nueva República” (“Aurora”, para los amigos), un consorcio formado por intelectuales cercanos al denominado Grupo A, que en su Manifiesto Liminar clamaban cambios para hacer “frente al proceso de decadencia nacional”, proponían “discutir ideas que se conviertan en propuestas legislativas”, y, de paso, criticaban la actitud arribista de los intelectuales que componían “Carta Abierta”. La promesa de aportar ideas para discutir nunca se concretó. Como bien se sabe, la aurora es un fenómeno astronómico que desaparece con el transcurrir de las horas y reaparece al amanecer del día siguiente. Eso mismo sucedió con la “Aurora de Una Nueva República”, aunque no tuvo un nuevo amanecer.<br />
El pasado jueves 5 de enero, acaso como anticipo al regalo de Reyes, La Nación anunció que unos cincuenta intelectuales de distintas disciplinas decidieron romper el silencio. Así surgió Plataforma 2012, un documento político que efectivamente produjo mucho ruido, aunque pocas nueces. Los intelectuales que lo conforman, algunos de ellos de efectiva militancia en organizaciones de derechos humanos, poco o nada tienen en común con aquellos que constituyeron la efímera “Aurora”; salvo en dos puntos: la negación absoluta de cuanto haya hecho de bueno el actual gobierno y el cuestionamiento a “Carta Abierta”, pues consideran que es uno de sus más disciplinados voceros. Compartir y apoyar las medidas positivas de un gobierno de ninguna manera significa ser su vocero. Si se tomaran el trabajo de leer las once cartas que hasta hoy produjo “Carta Abierta”, comprobarían que no siempre comparten la política gubernamental y que jamás han descalificado la discusión de ideas con el fin de sustituirla por “la descalificación del interlocutor”.</p>
<p>No obstante, habrá que celebrar la aparición de “Plataforma 2012”. Aunque ya se han producido algunas deserciones, confiamos que en los próximos documentos se entusiasmen menos por las diatribas al gobierno y más por las propuestas que dicen estar elaborando. De ese modo, se podrá discutir, por fin, en el campo de las ideas.<br />
En diversos medios se sostuvo que “Plataforma 2012” es la contracara de “Carta Abierta”. Será conveniente que cuando den a conocer los nuevos documentos omitan ese giro: la contracara de carta abierta es sobre cerrado. Y eso puede generar desagradables interpretaciones.</p>
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		<title>Celebrar la vida</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Jan 2012 13:02:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El 12 de octubre de 1936, durante la apertura del año académico de la Universidad de Salamanca, el profesor Francisco Maldonado de Guevara y Andrés, pronunció un discurso cargado de odio y rencor. Sus destinatarios eran los españoles que adherían al bando republicano. Miguel de Unamuno, rector de la Universidad, respondió al exabrupto del profesor [&#8230;] <a class="more-link" href="http://batista.telam.com.ar/2012/01/02/celebrar-la-vida/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El 12 de octubre de 1936, durante la apertura del año académico de la Universidad de Salamanca, el profesor Francisco Maldonado de Guevara y Andrés, pronunció un discurso cargado de odio y rencor. Sus destinatarios eran los españoles que adherían al bando republicano. Miguel de Unamuno, rector de la Universidad, respondió al exabrupto del profesor Maldonado. “Vencer no es convencer —dijo—, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión”. Al general falangista José Millán-Astray no le agradaron esas palabras. Bramó “¡Muera la inteligencia!”; levantó su brazo derecho y con acento patibulario gritó: “¡Viva la muerte!”. Dieciséis años más tarde, en una calle de Buenos Aires, alguien con idéntica impronta mojaba una brocha gorda en un tarro de pintura negra y sobre una pared anónima escribía: “¡Viva el cáncer!”</p>
<p><span id="more-235"></span>Con su grito, Millán-Astray celebraba el triunfo fascista, vale decir: la muerte de la libertad y de la democracia. Con su pintura, aquel deplorable desconocido celebraba la muerte de Eva Perón, vale decir: la muerte de una mujer que se había convertido en el símbolo de los desposeídos.</p>
<p>En 1952 cáncer era palabra prohibida, para nombrarlo se acudía a eufemismos del tipo “enfermedad incurable” o a imágenes inexplicables como: “tiene la papa”. A mediados del siglo XX decir cáncer era decir muerte. De aquel graffiti estampado sobre la pared de una calle porteña han pasado más de cincuenta años. Hoy esa palabra, todas las palabras, se han liberado. Ahora llamamos a las cosas por su nombre y no le tenemos miedo a ese nombre. El cáncer ya no precisa de metáforas o de eufemismos.</p>
<p>Ni bien se hizo público que padecía un carcinoma papilar en las glándulas tiroides, Cristina Fernández de Kirchner puso de inmediato las cosas en su sitio e incluso se permitió bromear con su enfermedad. Dijo que la biología enseña derecho constitucional con mayor certeza que los jurisconsultos (¿qué hubiera sucedido si el mal se descubría con Cleto Cobos ejerciendo la vicepresidencia?), se refirió a los actuales presidentes latinoamericanos que lo padecen o lo han padecido y dijo que le pelearía a Chávez la presidencia del imaginario congreso de los que vencieron al cáncer.</p>
<p>Chávez fue quien propuso ese congreso y quien además imaginó una suerte de complot de los países más poderosos contra Latinoamérica. “¿Sería extraño que hubieran diseñado una tecnología para inducir el cáncer?”, se preguntó. Hasta ahí todo se reducía a una broma del presidente venezolano. Hace unos días se supo que la Comisión Presidencial para el Estudio de Asuntos de Bioética de los Estados Unidos de América desclasificó una serie de documentos que prueban que durante los años 1946 y 1948 un grupo de médicos del Departamento de Salud Pública de Estados Unidos se trasladó a Guatemala con el fin de infectar con sífilis y gonorrea a cientos de guatemaltecos; lo hacían, dicen, en nombre de la ciencia. Esta infamia hace que las palabras de Chávez abandonen el espacio de la ciencia ficción.</p>
<p>Luego del anuncio de la enfermedad de Cristina Fernández de Kirchner, la llamada oposición logró finalmente unificarse: todos pronunciaron palabras que deseaban una pronta mejoría. Esas palabras se multiplicaron en la redes sociales, matizadas por el exabrupto de algún trasnochado, heredero tal vez de aquel otro anónimo que hace cincuenta y nueve años escribiera “Viva el cáncer”. La apocalíptica diputada de CC eligió el silencio y hasta ahora no se ha desbocado. Un médico devenido periodista de opinión, exhumó una vez más su teoría acerca de la enfermedad del poder. Por último, una profesora de literatura argentina en su habitual columna de La Nación, le deseó lo mejor a la presidenta: “¿Cómo no hacerlo con una mujer valerosa y sola?”. “La soledad de la Presidenta”, era el título de esa nota.</p>
<p> Estoy seguro de que en el reciente brindis de fin de año más de diez millones de personas, muchísimas más me atrevo a afirmar, habrán alzado la copa para pedir por el pronto restablecimiento de Cristina Fernández de Kirchner. Humildemente, no creo que esa abultada cifra denote soledad. ¿O tal vez la profesora habrá confundido soledad con solidaridad?</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Escribir por encargo</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Dec 2011 15:52:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El primer cuento a medida y por encargo lo escribí a comienzos de los años 60. No fue compuesto para las páginas de una revista, tampoco para una antología de jóvenes narradores, el cuento estaba destinado a un programa de teatro: debía tener un preciso número de palabras y una precisa fecha de entrega. No [&#8230;] <a class="more-link" href="http://batista.telam.com.ar/2011/12/26/escribir-por-encargo/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El primer cuento a medida y por encargo lo escribí a comienzos de los años 60. No fue compuesto para las páginas de una revista, tampoco para una antología de jóvenes narradores, el cuento estaba destinado a un programa de teatro: debía tener un preciso número de palabras y una precisa fecha de entrega. No recuerdo la obra ni la sala en donde se representaba, pero recuerdo que yo no tenía un relato de esas dimensiones. Estuve a punto de negarme y de golpe comprendí que iba a desaprovechar una oportunidad casi épica: un cuento mío entregado de mano en mano, a cambio de una propina: hasta tenía cierto aire de barricada. Entonces escribí lo que fue la primera versión de “Aviso clasificado”. Después de entregarlo me inquietó una enorme culpa: por aquellos años estábamos tutelados por “Qué es la literatura”, de Sartre, y confieso que me sentí un auténtico mercenario.</p>
<p><span id="more-231"></span> Y así anduve hasta una reveladora tarde en que tropecé con “Cuentos Escogidos”, de Maupassant, en una antigua edición española de Joaquín Gil.  El prólogo estaba escrito por Marcel Prévost y, entre otras cosas, decía: &#8220;El cuento breve de Maupassant nació de las necesidades materiales y prácticas que se imponían para su publicación. Sus primeros cuentos y la mayor parte de los que siguieron se publicaron en diarios. Sus dimensiones tenían que limitarse a doscientas o trescientas líneas, y este reducido espacio no molestó más al escritor que lo que moleste al poeta las reglas de los poemas de forma fija. En los demás, Maupassant no aportó a sus cuentos procedimientos distintos de los que empleaba en sus novelas cortas: se contentó con reducirlos y halló que esa reducción le procuraba proporciones más afortunadas y efectos más sorprendentes&#8221;. Esa tarde comprendí que el celebrado rigor del maestro francés se debía, en parte, a las exigencias de la edición. Me sentí más tranquilo.</p>
<p>Tiempo después supe que O&#8217;Henry en 1902 había sido contratado por el “World”, de Nueva York, para que escribiese un cuento por semana, destinado a la edición dominical del diario. Un contrato similar firmó Dino Buzzati con el “Corriere della Sera”, medio siglo más tarde. Las ficciones de uno y otro estaban acotadas por la rigurosa columna que les había asignado el diario. El círculo se cerró cuando leí “Matar a un niño”, del sueco Stig Dagerman. Ese cuento, que sitúo entre los más terribles y magistrales que he leído, Dagerman lo había escrito a pedido de la Municipalidad de Estocolmo, como parte de una campaña que pretendía reducir los accidentes en las rutas de Suecia. Los encargos no se reducen exclusivamente a la literatura. Bach y Mozart componían a pedido de sus mecenas, y la gran pintura renacentista fue realizada por idénticos motivos.</p>
<p>El papa Julio II contrató a Miguel Angel para que le diese vida a la bóveda de una capilla; el generalísimo Franco, a un equipo de artistas mediocres para que hicieran algo parecido con las paredes de una iglesia construída en honor del Alzamiento. Basta visitar la luminosa belleza de la Sixtina, y luego atreverse a dar una vuelta por el engendro del Valle de los Caídos para entender lo que digo. En plena Guerra Civil Española, con el fin de atraer la atención del público hacia la causa republicana, el gobierno de la República le encargó a Picasso un lienzo para ser expuesto en el pabellón español durante la Exposición Internacional de París. “Guernica” es el fruto de ese pedido.</p>
<p>Desde “El acorazado Potemkin”, realizado a solicitud del Soviet Supremo, hasta “Hombre de la esquina rosada”, escrito, dicen, como consecuencia de una demanda  de Enrique Amorim, el camino de las artes está plagado de grandes obras concebidas por encargo. La calidad no depende de quien la pida sino de quien la haga; como sucede, simplemente, con el arte y la literatura en su totalidad, concebida o no por encargo.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Tapa Blanca, Tapa Negra</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Dec 2011 13:05:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vicente Battista</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El domingo 27 de marzo un grupo compuesto por hombres, mujeres y niños se apostó frente a la planta impresora de Clarín, en la calle Zepita, e impidió la distribución del diario. Esa extrema medida de fuerza se debía a dos razones. Una, exigir la reincorporación de los trabajadores despedidos: la justicia había fallado a [&#8230;] <a class="more-link" href="http://batista.telam.com.ar/2011/12/19/tapa-blanca-tapa-negra/">&#8595; Leer más...</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El domingo 27 de marzo un grupo compuesto por hombres, mujeres y niños se apostó frente a la planta impresora de Clarín, en la calle Zepita, e impidió la distribución del diario. Esa extrema medida de fuerza se debía a dos razones. Una, exigir la reincorporación de los trabajadores despedidos: la justicia había fallado a favor de ellos, pero Clarín, tan celoso de la justicia, se desentendió de ese fallo. Otra: denunciar que los delegados gremiales eran constantemente amenazados por patovicas contratados por la empresa.</p>
<p><span id="more-216"></span>Clarín, rápido para las simulaciones, anunció que esa medida de fuerza había sido orquestada por Hugo Moyano y el sindicato de camioneros, con el tácito apoyo del gobierno nacional. La noticia iba de la indignación a la risa. Costaba aceptar que dos organismos poderosos como el gobierno dela Nación y el Sindicato de Camioneros hubiesen reunido a tan poca gente: entre mujeres, hombres y niños los que se apostaron en la calle Zepita no sumaron más de cincuenta almas.</p>
<p>Pero las autoridades del multimedio no pretendían demorarse en sumas y restas.  Consideraron que aquello había sido un flagrante atentado a la libertad de prensa y, con el noble objeto de demostrar su arrebato y dolor, en la edición del día siguiente, publicaron el diario con la tapa en blanco. ¿Indignarse o reírse? Ciertamente, los que imaginaron esa tapa inmaculada, lejos estaban de obtener algún premio a la creatividad.</p>
<p>Ahora los creativos han vuelto a apostar. En la tapa de ayer, sobre un coqueto fondo blanco, estamparon el artículo 32 dela Constitución Nacional, aquel que dice: “El Congreso federal no dictará leyes que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal”. Y por si alguien no llegase a entender la razón de esa tapa, debajo, en letras más pequeñas pero igualmente encendidas, anunciaron que “el proyecto de ley para el control de producción e importación de papel para diario que aprobó diputados y se apresta a tratar el senado viola el artículo 32 de la constitución”. ¡Cáspita! ¡Con que esa tenemos! Sería bueno que además de incluir el mentado artículo 32, los creativos de Clarín expliquen de una vez por todas en qué viola la libertad de prensa el proyecto aprobado (por amplia mayoría) en diputados.</p>
<p>Ayer mismo un trasnochado columnista de La Nación vanamente intentó explicarlo, ¿cómo decirle a ese señor que las leyes no se aprueban para un gobierno sino para el Estado? ¿o tal vez él, adicto a los gobierno totalitarios, cree que gobierno y Estado son la misma cosa? Un voluntarioso candidato a presidente, que porta apellido pero no seriedad, dice que esa ley agravia a la Constitución, aunque no se molesta en decir dónde y porqué. Una senadora candidata a vicepresidenta de la Nación, que en su momento se opuso a la Ley de Radiodifusión con el argumento que no podría escuchar a Elvis Presley las veces que ella quisiera, ahora sostiene que &#8220;En nombre de la democracia se limita lo que define la democracia, que es la libertad de prensa&#8221;, No, no es el guión de una película de los Hermanos Marx, aunque lo parezca.</p>
<p>Y si hablamos de agravios a las leyes, tema que inquieta a la senadora fan de Elvis Presley, no está de más recordarle que el artículo 161 de la sancionada Ley de Medios Audiovisuales establece: “Los titulares de licencias de los servicios y registros regulados por esta ley, que a la fecha de sanción no reúnan o no cumplan los requisitos previstos por la misma, o las personas jurídicas que al momento de entrar en vigencia de esta ley fueran titulares de una cantidad mayor de licencias o con una composición societaria diferente de la permitida, deberán ajustarse a las disposiciones de la presente en un plazo no mayor de un año desde que la autoridad de aplicación establezca los mecanismos de transición”. Y recordarle, de paso, que Clarín, recurriendo a ladinos recursos de amparo, hace más de un año que incumple con esta ley.</p>
<p>Es cierto, la llamada Ley de Papel Prensa, que ya tiene media sanción, perjudica a Clarín y a La Nación. Es tiempo de entender que poner fin a los especulativos y lucrativos negocios y negociados de ambos diarios, numerosos medios del país lo saben y sufren, de ninguna manera significa ir en contra de la libertad de prensa; en todo caso, ayuda a esa libertad. Por otra parte, como señalara el diputado Rossi: &#8220;no tenemos inconveniente que Papel Prensa siga siendo de Clarín y La Nación, pero que abastezcan de papel a los diarios del país sin necesidad de importar&#8221;.</p>
<p>La ley para el control de producción e importación de papel para diario acaba de pasar al Senado. Seguramente de aquí a unos días celebraremos su sanción definitiva. Lo haremos con el mismo fervor con el que celebramos otras leyes que benefician al país. Es posible que entonces Clarín salga con una tapa completamente negra. No sería mala idea: el luto le sienta bien.</p>
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